Historia

Tenemos que remontarnos a Doña Águeda Jiménez del Hoyo, cuando en el año 1741, solicitó traer a nuestra iglesia una imagen del Santísimo Cristo de la Columna que se hallaba en desuso en la desaparecida parroquia de San Juan de Maqueda.
Un 27 de marzo del año 1742 se funda oficialmente esta cofradía y se redactan las ordenanzas, aunque según parece procedían de otras más antiguas, aunque se desconoce el año.
En un principio formaban parte de ella un número invariable de 70 hermanos, estos se reunían en cabildo ordinario el segundo día de Pascua de Resurrección para nombrar alcalde, escribano, seis mayordomos, cuatro diputados, dos renovadores, arquero y muñidor.
Los miembros de la cofradía eran decididos por votación secreta, por medio del llamado “escantaramiento”, que consiste en introducir en un cántaro cédulas en blanco y cédulas escritas con la palabra “cofrade”; si en el recuento resultaban más escritas que blancas, era admitido. En caso de empate, el abad tenía un voto reservado para aplicarle donde fuera su voluntad.
Se requería que los aspirantes fuesen gente honrada, de buena vida y costumbres, sin ser revoltosos, ni alborotadores, ni de otros vicios notados. Si una vez aceptados en la cofradía, se advertía alguno de estos defectos, el escribano les podía responder hasta tres ocasiones: no enmendándose podía ser objeto de expulsión.
Cuando fallecía algún cofrade, su hachón, y por tanto su membresía, podía ser hereditaria, siendo transmitido a uno de sus hijos o nietos, prefiriendo el mayor al menor; de lo contrario, la cofradía sería libre de disponer del hachón. Si el familiar era admitido, debía de dar por la entrada una librera de cera o el importe de ella. Por otro lado, la viuda de un cofrade podía poseer el hachón durante el tiempo de su viudez, siempre que renovase anualmente y enviase persona decente, con un mínimo de catorce años cumplidos, que asistiera con los demás hermanos a las funciones.
Para hacer los preparativos de Semana Santa, los oficiales se reunían en un cabildo particular el Domingo de Lázaro, quinto domingo de Cuaresma, denominado así porque, según el Evangelio de San Juan, seis días antes de la Pascua, Jesús fue a Betania, a casa de Lázaro y de sus hermanas.
En 1760 se dio comisión a Alfonso Rodríguez Bobada, procurador del número de la ciudad de Toledo, para que en nombre de los mayordomos y demás cofrades, se aprobaran unas ordenanzas por el Consejo de Gobernación, como así se hizo el 2 de abril de 1761.
Poco después hacia 1775 se ha copatrona de esta cofradía a Ntra. Sra. de los Dolores, quizás por haberse extinguido su propia esclavitud.
El 21 de abril de 1878, se acordó por votación el uso de las túnicas en la celebración del Jueves Santo. Se estableció que estas túnicas serian de color del lirio o moradas, con chaquetilla, valona y una capucha.
Los estatutos por los cuales se rige actualmente la cofradía fueron aprobados el día 26 de junio de 2023 por Decreto del Arzobispo de Toledo, Primado de España, D. Francisco Cerro Chaves.
Fuentes, F.J. (2015). Las Cofradías y la Semana Santa Novesana. Ofimat (Torrijos).
